La llegada de un bebé es un acontecimiento especial, del que todos queremos ser partícipes, y sin intención, generamos situaciones que incomodan o molestan a los padres recientes.

A continuación enumeramos una serie de recomendaciones que harán que las visitas no se vuelvan desagradables para el nuevo integrante de la familia y los agotados padres.

Espera el momento oportuno

Los primeros días, la nueva mamá puede estar molesta o incluso muy fatigada adaptándose a los cambios, y es importante que lo viva con tranquilidad. Por eso es conveniente que preguntes antes de realizar la visita, ya sea en el hospital o si prefieren que vayas a su casa una vez que estén bien instalados.

Anuncia tu visita

Antes de pasar a conocer al nuevo integrante de la familia, consulta con sus padres si es el momento adecuado. Avisa a los padres con suficiente antelación que deseas conocer al nuevo integrante de la familia y pregunta por el horario más oportuno.

Sé prudente

Jamás debes visitar a un bebé recién nacido durante las primeras 24 horas del nacimiento.

Si estás enfermo así sea un simple resfriado o un síntoma muy leve, no te acerques . Lo mejor es que esperes a estar completamente sano y recuperado para conocer al pequeño.

Desinfecta tus manos antes de alzar al bebé

Mantener una buena higiene es una condición necesaria para acercarse a un recién nacido. Ten en cuenta que tus manos están en contacto con un sinfín de gérmenes y bacterias que no te afectan pero que pueden ser nocivos para el recién nacido.

Evita hacer comentarios

Nadie nace sabiendo cómo ser madre o padre, no abrumes a los nuevos padres con recomendaciones que a veces los confunden y desorientan, además resulta muy molesto recibir consejos que nunca se solicitó.

Nunca hagas comentarios sobre el físico de la nueva mamá, suele estar muy sensible en los primeros días de su nacimiento. No hagas comparaciones de ningún tipo, ni de peso, talla, si amamanta o no, si fue cesárea o normal, etc.

Minimiza el ruido

Evita hablar o reírte en voz alta en especial si el bebé está dormido. Tampoco uses perfumes muy fuertes que puedan incomodarlo. Recuerda que sus sentidos del oído y del olfato son muy sensibles en esta etapa.

Da espacio

Amamantar a veces es un momento que causa estrés en algunas madres, los motivos puede ser muy variados, porque no saben si les sale leche o porque  el inicio de la alimentación puede resultar doloroso. Lo más recomendado es que las mamás amamanten a solas, cuando llegue la hora de alimentar al bebé, salga de la habitación y permita  que madre e hijo vivan su momento íntimo.

Realiza visitas cortas

Lo ideal es que la visita no exceda la media hora para que las rutinas de sueño o alimentación del recién nacido no se vean interrumpidas o alteradas.

Si se trata de un pariente  puede quedarse un poco más de tiempo, pero  preste atención si la madre no está cansada, si quiere amamantar a solas o si desea tomar una siesta. Muchas veces, cuando el bebé duerme durante el día, la madre aprovecha para descansar también.

ofrece ayuda a los padres

La mayoría de la gente ofrece su ayuda para quedarse con el bebé un rato mientras la mamá limpia, plancha o cocina, pero lo que realmente resulta de gran ayuda es ofrecerte a cocinar, hacer la compra o doblar la ropa mientras la mamá cuida al bebé. No sabes cuánto puedes ayudar a los padres recientes con estos pequeños gestos.

Presta atención al nuevo hermano mayor

Convertirse en el mayor y tener que compartir la atención de los padres y la familia no es sencillo. Los hermanos mayores pueden sentirse de lado cuando nace un bebé en la familia. Todos están pendientes del recién nacido y les regalan cosas, un detalle  sencillo para el hermano mayor le demostrará que no se han olvidado de él.

Recuerda preguntar siempre a sus padres si puedes cargarlo o acariciarlo.

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